La idea del Campus Global

Redactado después de mi visita a San José de Apartadó
La violencia paramilitar no disminuye en Colombia- a pesar del aparente desarmamiento de estas entidades ilegales anunciado de manera tan grandiosa por el presidente Uribe. La Comunidad de Paz de San José de Apartadó está especialmente afectada por la difícil situación política.
San José es una Comunidad de Paz de campesinos colombianos, en su mayoría desplazados, que se unieron hace 10 años. Los habitantes han decidido llevar una vida en resistencia no violenta, en verdad y solidaridad, pese a las peores persecuciones. Esta fuerza sostenible en el país le parece un peligro a los poderosos. Los paramilitares y el gobierno cooperan de manera sutil para ahogar en su inicio al movimiento de resistencia. Hace dos años, fue establecido en la aldea un puesto militar y de policía en contra de la voluntad de los habitantes. Para quedaren fieles a su principio de “no a armas en la Comunidad de Paz”, los habitantes salieron de su aldea y, dentro de muy poco tiempo, construyeron una nueva aldea en un terreno privado cercano: San Josecito. 168 de estos rebeldes no violentos fueron asesinados en los último 10 años, muchas veces los líderes de la comunidad, sus esposas e hijos.
Ocho colaboradores/as de Tamera participaron, del 23. - 26.3 2007, en el Encuentro Internacional que celebró y honró los 10 años de vida de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó. Muchos internacionales, indígenas y habitantes de otras comunidades de paz del país estuvieron presentes. Los habitantes de San Josecito mantuvieron su decisión de ser una Comunidad de Paz pese al dolor casi insoportable. Es la única respuesta y alternativa que ven y que les da fuerza y valor para vivir. Hoy día, la comunidad lleva la esperanza para todos los oprimidos del país. Cada vez más personas arriesgan alzar su voz pese al peligro de vida. Fuimos testigos de esta fuerza revolucionaria de la resistencia en el país. La fuerza de San Josecito también le da valor a otros desplazados. El reglamento de amnistía hecho por el estado sirve para proteger a los paramilitares, pero evita que las partes amenazadas de la población reciban sus derechos de vuelta. Para nosotros, europeos, fue muy extraordinario encontrar, pese a las grandes heridas, a tanta alegría de vivir, voluntad de sobrevivir muy decidida y la búsqueda absoluta por una salida. La unión de la comunidad nos pareció casi como la del cristianismo original. Estamos existencialmente abalados por todo lo que hemos visto; toda nuestra fuerza de voluntad se forma a la decisión absoluta de generar una solución para este callejón sin salida. Siendo ahora testigo ocular, pensar de manera efectiva y ayudar efectivamente se tornaron necesidades absolutas para mí.
La respuesta es tan obvia. La fuerza de la comunidad sostenible que hemos visto y experimentado en San Josecito no apenas abre un camino desde el callejón sin salida de los países oprimidos. Nos dice respeto a todos, pues todos hemos perdido el conocimiento sobre como vivir en comunidad, en solidaridad y en amor al prójimo. Podemos y tenemos que hacer mucho. No apenas para la cura de las áreas visiblemente afectadas, sino también para la cura de nuestras sociedades del bien estar, que todas viven de la opresión y explotación de los países pobres. La crueldad y el sufrimiento que allá quedan tan evidentes se muestran acá de manera mucho más sutil. Formamos parte de la crueldad general, pero también formamos parte de una posible solución.
Una encuesta en la comunidad mostró que todos los habitantes desean un futuro mejor para sus hijos, una educación oficial, y una profesión. Sin una verdadera nueva orientación, sin embargo, esto significaría que la Comunidad de Paz dentro en breve ya no existiría, porque los jóvenes en poco tiempo se irían a las ciudades. Queremos dejar que ellos sucumban a la proyección a un Mundo del que sabemos que él es el origen de todo el sufrimiento? Los habitantes de San Josecito han reconocido este problema, y están en el proceso de crear su propria “Universidad de la Resistencia", una iniciativa de toda Colombia. Con esto, ellos ofrecen a todos los campesinos y indígenas oprimidos el estudio de conocimientos de supervivencia. Pero solos, amenazados por la prepotencia de la sociedad, no tienen una verdadera chance. Necesitan de apoyo internacional y de una red internacional. Es aquí que el Campus Global deberá ayudar. Pues él se concentra en el centro de la herida, en el derrocamiento y la destrucción de las comunidades originales, y desarrolla modelos concretos para el establecimiento de comunidades sostenibles adaptadas a la actualidad. Para este trabajo, junto a Dieter Duhm he fundado el Centro de Investigación de Paz Tamera en Portugal, en el que actualmente viven y trabajan 150 personas. Aquí es desarrollado el conocimiento necesario para que comunidades puedan permanecer unidas y también ya no se partan cuándo aparezcan los conflictos internos. Viviendo y enseñando este conocimiento concretamente, crece un campo de cura global. Es un tema global de destrucción que apenas puede ser curado través de una red global. El proyecto ya está en red con iniciativas que trabajan de manera semejante en otras regiones, por ejemplo con el Barefootcollege (“colegio descalzo”) en Índia y el Holy land trust (“Empresa” de la Tierra Santa) en Palestina. Las células germinales de la paz que de esto resultan tendrán un efecto en la tierra, como el de puntos de acupuntura para la cura. Comunidades sostenibles pueden tornarse la puerta para una nueva era. La contesta parece tan banal que muchas veces no la vemos: Estamos llamados a volver a comprender y a aceptar la fuerza de la comunidad: Ella es la fuente global para la fundación de una nueva cultura. Este fortalecimiento que le damos a los habitantes de San José también nos fortalece a nosotros. Aquí, el Campus Global puede ser la chispa inicial para un movimiento mundial: GRACE – Salir del sistema de la violencia, entrar en un sistema de la paz. El Campus Global deberá fortalecer esta protección desarrollando un sistema más elevado, más estable y más inteligente de la cooperación humana. Juntos, estamos frente a una aventura de la conciencia: el establecimiento de células germinales humanas que toman sus decisiones y llevan sus vidas en cooperación y compasión con todos los seres en este planeta Tierra. Las soluciones no pueden ser desarrolladas en el escritorio, son necesarios pioneros que, en profunda abertura humana y solidaridad, estén decididos a traspasar las fronteras. Investigamos lo que es ser un humano en sus profundidades, conscientes del hecho de que una revolución pacífica global si es posible. Yo he decidido investir toda mi fuerza en el establecimiento del Campus Global. Es claro que tenemos que encontrar donadores dedicados para esto, que con la alegría de sus corazones participen en esta aventura. Para este objectivo, he establecido una fundación con el nombre “GRACIA- para la humanización del dinero” Pedimos apoyo a todos los que ven la necesidad de esta iniciativa global. Yo pido por donaciones generosas para el establecimiento del Campus Global. En este año, apenas para la realización de la peregrinación y del primer campo de formación en San Josecito necesitamos de ca. 100.000 Euros. Agradezco a cada uno que piensa con nosotros y ayuda. Que el Campus Global tenga un bueno y fuerte punto inicial en Colombia en este año.
En nombre de la fuerza global de paz,
Sabine Lichtenfels 
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